Parece que todo el mundo tiene un precio, que se pueden
comprar y vender y no se quejan.
Me pregunto cómo pueden dormir con esa conciencia tan
sucia, cuando ellos son los primeros y la felicidad del otro va después.
¡Para! ¡Respira! Espera un segundo, mírate al espejo y sonríe.
Sería feliz si por un momento el amor ganara al odio.
Y supongo que es posible, pero con la ayuda de todos.

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